‘Dulce hogar’, base del concierto
Acompañada por Iñaki García al piano y July en la batería (además de Charlie Brown a la guitarra en dos temas), Virginia Labuat ofreció al público que se acercó a la sala madrileña, en el barrio de Chueca, 18 canciones, diez de ella
s procedentes de Dulce hogar, base indiscutible del concierto. 80 minutos de música con el toque personal de la Niña Azul, sobrenombre que le da el intenso color de sus ojos y la diferente dulzura de su imagen.
De Dulce Hogar sonaron 107 veces, Te doy mi voz, Run to you, I call your name, Sin corazón, Under my skin y los dos singles que hasta el momento ha editado, Circus y The time is now, canción que Virginia dedicó a su hermana Ángela y con la que cerró el concierto. Además, también interpretó The biggest love y Why, ambas incluidas en la edición especial limitada de este disco, el segundo de su carrera y en el que se ve a la Virginia más auténtica hasta la fecha.
‘Circus’, lo mejor de la noche
Circus fue, precisamente, el tema en el que más pareció disfrutar Virginia y en el que más colaboró el público, primero sumándose a la letra y después accediendo a sus peticiones. “Ahora quiero que cantéis conmigo esa frasecita melódica que es muy fácil”, dijo primero a los asistentes, que siguieron sus indicaciones a la perfección y disfrutando del momento. “Vale, ahora cantadla como si os comierais la noche”, añadió después. Fue, sin duda, lo mejor de la noche.
Ahí se vio a la Virginia más juguetona y divertida, la que también inició Under my skin con un susurro y chasquidos de sus dedos, la que arrancó del mismo modo su versión de Smile, de Nat King Cole, y la que prácticamente recitó más que cantar algunas partes de la letra de ésta y de From me to you, la segunda de las versiones que hizo de los Beatles tras interpretar Girl.
Virginia canta sobre todo en inglés
Y es que aunque Virginia comenzó el concierto con dos temas en castellano, 107 veces y Te doy mi voz, el resto de las canciones, salvo Sin corazón, fueron en inglés. Así son los otros siete títulos que interpretó procedentes de Dulce hogar y las versiones de I’m sorry (de Brenda Lee), quizá ésta la mejor de la noche, Everybody loves somebody (Dean Martin), All of me (Frank Sinatra), Mr. Sandman (The Chordettes) y Creep (Radiohead).
Suele Virginia interactuar mucho con su público, pero en esta ocasión estuvo más centrada en la música. Ella misma se dio cuenta y antes de interpretar su décima canción, Sin corazón, dijo al público que estaba “hablando poco”. Si habló en momentos como la interpretación de Circus, haciendo partícipe de la canción a los presentes, la presentación de Mr. Sandman (“lo conocéis, quizá de Regreso al futuro o quizá de toda la vida”, dijo) o la despedida (“muchas gracias por estar aquí compartiendo, que es lo que tenemos que hacer, compartir más”).
La nueva versión de Virginia Labuat
Virginia convenció a los espectadores que se acercaron a la Sala El Intruso, que despidieron el concierto con un aplauso cerrado y que colaboraron con sus palmas en varios temas, sobre todo en Sin corazón. A ellos, la cantante jienense les ofreció un compendio de sus gustos e influencias musicales, desde el jazz a la música de los años 50 y 60, todo ello visto desde su original mirada.
Es Virginia una cantante nueva y renovada, la de Dulce hogar y la de conciertos como éste es la que quiere mostrar, radicalmente diferente de la que se vio en su primer álbum, Labuat, todavía bajo la influencia de su descubrimiento en Operación Triunfo y de su jurado más popular, Risto Mejide, en una onda más indie y personal
Autor texto: Juan Rodríguez Millán
Publicado el 04-12-2011 en Suite101
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